Las mejores pozas naturales de Andalucía: 7 rincones para bañarse en plena naturaleza

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Andalucía tiene más de 900 kilómetros de costa. Lo que mucha gente no sabe es que también tiene pozas de agua dulce escondidas en sierras, gargantas y barrancos que no salen en las guías de viaje. Agua fría, limpia y rodeada de naturaleza, a veces a menos de una hora de cualquier ciudad.

Esta selección cubre las siete mejores, una por provincia, con datos reales: cómo llegar, qué esperar y cuándo ir.

Charco del Aceite — Jaén (Parque Natural de Cazorla)

También conocido como Charco de la Pringue. Es una poza del río Guadalquivir situada dentro del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, con aguas rodeadas de pinos, paredes rocosas y vegetación mediterránea

El nombre dicen que viene de un burro que se cayó al río cuando cargaba con aceite. Desde el camino paralelo al río se puede ver la embocadura del túnel de desagüe del pantano del Tranco, donde el agua sale de forma violenta. Sobre las paredes rocosas se pueden avistar cabras montesas y buitres leonados.

Dificultad de acceso: baja. Hay camino paralelo al río desde Cazorla.
Servicios: chiringuito en temporada.
Mejor época: junio a septiembre.

Playa fluvial de San Nicolás del Puerto — Sevilla

En plena Sierra Morena sevillana, el río Galindón forma la playa fluvial de San Nicolás del Puerto. El espacio se encuentra junto al puente de origen romano de la localidad y cuenta con accesos mediante escaleras y zonas acondicionadas para el baño. En sus alrededores hay chiringuitos y restaurantes, lo que facilita pasar una jornada completa.

A 2 kilómetros de la localidad, el mismo río forma varias cascadas y pozas de nítidas y frías aguas, con abundante vegetación en los alrededores.

Es uno de los destinos más frecuentados de la provincia en verano. Recomendable llegar pronto.

Dificultad de acceso: muy baja. Está en el casco urbano.
Servicios: chiringuitos, restaurantes, escaleras de acceso.
Mejor época: julio y agosto.

Río Chillar — Málaga (Nerja)

Las aguas del Río Chillar forman parte del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Aljama. Para llegar a esta piscina natural hay que realizar una ruta de senderismo de aproximadamente 6 kilómetros a lo largo del propio río, cuyo caudal no es muy alto en verano. Por eso la ruta es adecuada para ir con niños, siempre que se vaya con calzado adecuado. La mejor época para visitar esta poza es entre junio y septiembre.

El recorrido consiste en caminar literalmente dentro del río durante varios kilómetros entre paredes de roca caliza que en algunos puntos se estrechan hasta poder tocarlas con los brazos extendidos. Es la ruta más espectacular de esta selección.

Dificultad de acceso: media. 6 km de ruta por el cauce del río.
Servicios: ninguno en las pozas. Nerja está a pocos kilómetros.
Mejor época: junio a septiembre. Imprescindible calzado de agua.

Balsa de Cela — Almería (Lúcar)

La Balsa de Cela es un gran manantial de aguas termales situado en el valle del Almanzora, en el límite de los municipios almerienses de Lúcar y Tíjola. Sus aguas mantienen durante todo el año una temperatura aproximada de entre 22 y 24 grados. A 720 metros de altitud.

Es la opción más diferente de la lista. No es un río ni una cascada: es un manantial que mantiene la misma temperatura en invierno y en verano, lo que la convierte en un baño natural casi termal. El entorno de paisaje árido contrasta con la vegetación que crece alrededor del manantial.

Dificultad de acceso: baja.
Servicios: acceso libre sin infraestructura específica.
Mejor época: se puede visitar todo el año por la temperatura constante del agua.

Pozas del río Genal — Málaga (Serranía de Ronda)

El río Genal deja a su paso varios remansos y zonas de baño repartidos por el Valle del Genal. Entre los puntos más conocidos destacan El Charco Picao, La Toma, El Estrecho y el charco del Puente de San Juan, que comparten los términos de Jubrique y Algatocín.

El camino pierde altura de forma progresiva mientras se acerca al cauce, atravesando pinares, alcornocales, olivares y castañares. La presencia de árboles aporta sombra en varios tramos. El acceso es libre y el baño está permitido, pero hay que tener en cuenta que el fondo cambia según el tramo y el terreno puede ser resbaladizo.

Dificultad de acceso: baja-media según el charco.
Servicios: ninguno en las pozas. Pueblos del Valle del Genal a pocos kilómetros.
Mejor época: junio a septiembre.

Baños de la Hedionda — Málaga (Casares)

Los baños de la Hedionda llevan construidos desde la época del Imperio Romano. En estos baños podemos encontrar una zona abovedada de donde emanan aguas sulfurosas con propiedades curativas. Fuera del recinto del balneario, el agua va haciendo unos pequeños saltos a lo largo del río, donde también es posible bañarse sin peligro. La temperatura permanece constante a 18 grados durante todo el año

Están declarados Bien de Interés Cultural, lo que implica que no se puede acudir con mascotas ni comer dentro del recinto. Se trata de tres termas: la primera hecha de cemento es la más caliente, justo donde surge el agua a más de 40 grados. Las otras dos más abajo pierden algo de temperatura pero tienen la ventaja de que están construidas con piedras del propio río.

Aviso importante: el olor de sus aguas puede resultar fuerte en un principio, algo habitual en aguas sulfurosas. No es un defecto, es la señal de que las propiedades son reales.

Dificultad de acceso: muy baja.
Servicios: zona habilitada, acceso gratuito a las pozas exteriores.
Mejor época: todo el año por la temperatura constante. Mejor en verano para combinar con la zona exterior.

Barranco de la Guijarra — Huelva (Sierra de Aracena)

La Sierra de Aracena esconde las pozas del barranco de la Guijarra, un enclave mucho más salvaje que otras propuestas. Para llegar hay que completar una ruta de unos cinco kilómetros desde Cortelazor y seguir el cauce hasta las cascadas y el conocido como Charco Malo. El recorrido presenta cierta dificultad, incluye descensos y tramos en los que puede ser necesario trepar. No es una zona acondicionada ni cuenta con servicios de vigilancia, por lo que no resulta recomendable para personas con movilidad reducida ni para familias con niños pequeños.

Para quienes buscan algo alejado del turismo, es la opción más auténtica de la lista. El agua es fría y el entorno no está preparado para recibir a nadie: eso es exactamente su atractivo.

Dificultad de acceso: alta. Ruta de 5 km con tramos de trepada.
Servicios: ninguno.
Mejor época: junio a septiembre.

Consejos antes de ir a cualquier poza

Comprueba el caudal antes de salir. Un río puede tener un aspecto muy diferente según las lluvias de los días anteriores. Las pozas más espectaculares en verano pueden ser peligrosas tras un episodio de lluvia intensa en la sierra.

Lleva calzado de agua. Las rocas de los cauces son resbaladizas sin excepción. Las zapatillas de tela no valen.

Evita los saltos al agua. La profundidad cambia cada temporada. Lo que era seguro el año pasado puede no serlo este año.

El mejor momento del día es por la mañana temprano, antes de las 11. Las pozas más conocidas se saturan en julio y agosto.

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